jueves, 19 de enero de 2017

Campaña de Caritas para ayudar por las inundaciones


Sor Lucía de Fátima expresó en una carta su poco conocido deseo sobre la devoción del rosario

Aunque sobre las apariciones de Fátima se sabe casi todo, el inmenso caudal de información que sigue constituyendo la larga vida de Sor Lucía (murió en 2005, a tres años de ser centenaria) permite aún el descubrimiento de algunas novedades, o su difusión cuando sólo eran conocidas en círculos restringidos, como es el caso de la carta a la que consagró un reciente artículo el portal mariano Cari Filii:

Este 2017 que está ya a las puertas se cumplen 100 años de las apariciones de la Virgen María a los pastorcitos Lucía, Francisco y Jacinta en Fátima. Para conmemorar esta fecha tan importante el Papa Francisco visitará este santuario mariano tan querido por sus antecesores.

Desde el convento, sor Lucía escribió dos obras: Memorias y Llamamientos del mensaje de Fátima. Pero además escribió numerosas cartas, muchas de las cuales no son conocidas.

Y en la víspera del centenario se ha conocido una de estas cartas hasta ahora prácticamente desconocida hasta la fecha de sor Lucía, la única de los tres videntes que murió anciana pues sus primos murieron siendo niños.

En 1917 se cumplen cien años de la aparición de la Virgen a tres niños, Lucia, Jacinta y Francisco.

El gran deseo de sor Lucía
Es el caso de la que está fechada el 16 de septiembre de 1970 y que dirige a la Madre Martins, tal y como recoge Daniel Blackman en National Catholic Register. En dicha carta, sor Lucía habla elocuentemente sobre la oración del Rosario.

En todo momento la religiosa portuguesa habla del origen divino del Rosario y llega a definirlo como una “oración trinitaria y eucarística”.

Sin embargo, lo más llamativo de esta carta era el gran deseo que tenía:

“Tengo grandes esperanzas de que, en un futuro no muy lejano, la oración del Santo Rosario será proclamado una oración litúrgica porque todas sus partes comparten la sagrada liturgia de la Eucaristía”.

La Virgen de Fátima y el Rosario
En Fátima, la Virgen María habló a los tres pastorcitos sobre la importancia de esta oración y les pidió: “Rezad el Rosario todos los días para alcanzar la paz del mundo y el fin de la guerra”. En otra aparición les dijo: “Cuando recéis el Rosario, decid después de cada misterio, ‘Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del infierno, lleva todas las almas al cielo, especialmente las más necesitadas”.

Ha pasado casi medio siglo desde que sor Lucia expresara este deseo en la carta y hasta la fecha no se ha proclamado aún el Rosario como una oración litúrgica. Eso sí, la Iglesia ha proclamado una y otra vez la eficacia e importancia de este rezo mariano.

En este lugar donde se erige la basílica fue en el que la Virgen se apareció.

En el Catecismo de la Iglesia Católica se han cuatro menciones al Rosario. Por ejemplo, en el punto 971 se dice que esta oración es la “síntesis de todo el Evangelio”. También en el punto 2678 destaca que “la piedad medieval en Occidente desarrolló la oración del Rosario como un sustituto popular para la Liturgia de las Horas".


http://www.religionenlibertad.com/sor-lucia-fatima-expreso-una-carta-poco-conocido-54162.htm

jueves, 21 de julio de 2016

miércoles, 13 de julio de 2016

PRIMERA SEMANA: SAN LUIS MARÍA DE MONFORT

Día 1°: 
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Día 2°
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Día 3°

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Día 4


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Día 5
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Día 6
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Día 7
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33 días hacia un glorioso amanecer. Retiro de consagración que se realizará en la parroquia el próximo 15 de agosto.

INTRODUCCIÓN
Por qué escribí este libro, y cómo utilizarlo

Escribí este libro por una razón principal: la consagración total a Jesús por María (la Consagración Mariana) es realmente “el medio más seguro, más fácil, más corto y el más perfecto camino” 1 a la santidad y debería haber una manera fácil y actualizada de aprovechar semejante bendición.


NERA FÁCIL HASTA A HORA.
Me topé con un problema cuando escribía mi otro retiro espiritual personal, Consolando al Corazón de Jesús. En ese libro hablé de lo impactante que es la consagración total a Jesús por medio de María pero no tenía tiempo suficiente para entrar en detalles. Así que recomendé que la gente leyera el clásico escrito por San Luis de Montfort sobre la consagración mariana, Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen. En La VerdaderaDevoción, de Montfort presenta un curso de preparación para la consagración mariana que cubre 33 días. El problema es que no es muy fácil seguir el formato tal como se presenta en el libro. (Las oraciones están en páginas diferentes, tienes que buscarlas, retroceder y avanzar, etc.) Para resolver este problema los Padres Monfortianos publicaron un libro más pequeño titulado Preparación para la consagración total . Ese libro reunió todas las oraciones y facilitó el desarrollo de los 33 días, pero aún existía otro problema para mí. La preparación monfortiana de 33 días está llena de letanías y oraciones, pero tiene poca información sobre la consagración misma. Hace años, cuando empecé a prepararme según este formato, recuerdo claramente la impresión que me dio: ¡¿en qué me metí?! Me pareció que había empezado un maratón de oración de 33 días y me pregunté si podría perseverar hasta el fin. Finalmente me resigné a la idea de que para ganar la corona de la consagración mariana, tenía que “hacer mi tarea” recitando la larga lista de oraciones que aumentaba cada semana. No me malinterpretes, es apropiado hacer algún sacrificio para recibir un don tan grande como la consagración mariana. Es más, no es mi intención menospreciar la oración vocal, la cual tiene un valor inmenso y es un “elemento indispensable de la vida cristiana”. 2 Sólo que, en lo personal, el mayor fruto espiritual lo encuentro no en recitar largas oraciones, sino en contemplar con el corazón las enseñazas inspiradoras sobre la consagración mariana . He aprendido que no pocas personas piensan lo mismo y no quiero que pierdan el tesoro de consagración mariana a causa de muchas oraciones largas. Por eso, escribí este libro. Lo hice creyendo que una preparación para consagrarse a María (o para renovar la consagración) no tiene que ser un maratón de oración. Al contrario, podría ser una experiencia espiritual menos sobrecogedora de lectura y reflexión devota. Claro que algunos podrían quedar más satisfechos espiritualmente con la preparación original de 33 días, y eso es fantástico. Pero quería proveer una alternativa para los que, como yo, a veces tienen dificultades para recitar muchas oraciones largas. Además, quería proveer para todos — incluso para los aficionados a las letanías — una versión actualizada de la preparación monfortiana, la cual incluiría nuevos tesoros de fuentes contemporáneas. Es una consagración mariana para el tercer milenio.
NO ACTUALIZADO... HASTA AHORA.
En Consolando al Corazón de Jesús, declaré algo muy audaz. Dije que uno podría recibir todas las gracias de un retiro ignaciano de 30 días en un solo fin de semana. Seguí el ejemplo audaz del Venerable Padre Pío Bruno Lanteri (1759-1826) quien aseguró que cualquier persona podría tener todo lo necesario para hacerse “un gran santo” no en 30 sino en 8 días. ¿Por qué creyó Lanteri que sus retiros podían ser más cortos, pero tan eficaces como los de 30 días? Porque hizo especial hincapié en lo que yo llamo sus “armas secretas”: La Divina Misericordia y María. ¿Y por qué creía yo que mi retiro podía ser aun más corto que el de Lanteri? Porqué Lanteri murió hace más de 180 años, y desde su muerte la Iglesia ha desarrollado aun más sus armas secretas. Con estas armas secretas más poderosas, concluí que podíamos hacer retiros más eficaces, incluso en un fin de semana. Entonces en Consolando al Corazón de Jesús dediqué la mayoría de las páginas a desarrollar nuevas ideas relacionadas con una de las armas secretas de Lanteri: la Divina Misericordia. Así, incluí mucho material de dos grandes santos contemporáneos: Santa Teresa de Lisieux y Santa María Faustina Kowalska. Desafortunadamente, no tenía mucho tiempo para examinar a fondo los nuevos elementos relacionados con la consagración mariana. Toqué brevemente algunos de ellos pero no podía entrar en detalle. Afortunadamente, eso es lo que vamos a hacer con este libro. En las páginas que siguen vamos a escuchar no solamente del primer gran apóstol de la consagración mariana, San Luis de Montfort, sino también de otros gigantes marianos que vinieron después. En sus tiempos, de Montfort recopiló y sintetizó las enseñanzas de los mejores expertos de la espiritualidad mariana. Si viviera hoy, sin duda nos presentaría las enseñanzas de nuestros “expertos marianos” contemporáneos. ¿Quiénes son los expertos marianos contemporáneos? Hay muchos, pero para nuestra reflexión escogí a “los tres grandes”. Específicamente seleccioné los tres santos marianos que más vivamente han contribuido a la belleza y riqueza de la espiritualidad de la consagración. Son San Maximiliano Kolbe, la Beata Madre Teresa de Calcuta y el Beato Juan Pablo II. Si añadimos a San Luis de Montfort, conseguimos un excelente grupo de cuatro santos que nos guiará a una nueva y potente forma de consagración mariana.


CÓMO SE DESARROLLA EL RETIRO.

Cada una de las cuatro semanas (más cinco días de repaso), leeremos cómo uno de nuestros cuatro gigantes vivió su consagración a Jesús por María. La meta será no sólo leer sobre ellos y sus enseñanzas, sino también contemplar con el corazón sus mensajes, siguiendo el ejemplo de María. Así a lo largo de estos 33 días no vamos a hacer una larga lista de oraciones. En lugar de eso, vamos a hacer todo lo posible para contemplar con el corazón la enseñanza del día. (O si leemos por la noche, podemos pasar el día contemplando la enseñanza del día anterior). Como sabemos por la Sagrada Escritura, esta actitud contemplativa es específicamente mariana (ver Lucas 2:19, 51) y es algo que podemos hacer por más ocupados que estemos. Además incluí una breve oración que acompaña cada lectura diaria para ayudarnos a contemplar la lección del día. Y debido a que nuestra meta durante estos 33 días es permanecer en un ambiente de oración contemplativa, he denominado este período no sólo como preparación sino como retiro espiritual. Por supuesto 33 días es un largo plazo para estar de retiro, y podría pasar que, a pesar de nuestras buenas intenciones y esfuerzos, perdamos un día (o más) de lecturas y oraciones. Si esto sucede, no hay que desanimarse ¡y mucho menos darse por vencido! En cambio, sugiero que simplemente leamos los textos de los días perdidos lo más pronto posible y continuemos con el retiro. El Señor conoce nuestros corazones, y si nuestro verdadero deseo es hacer la consagración, no debemos permitir que la tentación nos lo impida. Créeme, es muy probable que nos enfrentemos con la tentación de abandonar nuestra preparación. Pero no nos rindamos. Vamos a hacer todo lo posible para ser fieles a las lecturas y oraciones contemplativas de cada día. Si flaqueamos por nuestra negligencia, digamos al Señor que lo sentimos, que confiamos en Su misericordia, recuperemos las lecturas perdidas y sigamos andando. La razón por la cual sugiero que nos pongamos al día en cuanto a las lecturas tiene que ver con la estructura misma del retiro; el aprendizaje de las enseñanzas diarias es acumulativo y al fin todas las partes se unen para formar una imagen completa de la consagración mariana. Por eso, obviamente no queremos saltarnos una parte esencial. Es más, dada esta estructura del retiro, podría ser útil considerarlo según sus cuatro semanas distintas, teniendo en cuenta que los últimos cinco días se dedican al repaso.